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martes, 3 de noviembre de 2015

La belleza del coraje

Puede que parezca injusto, pero hay una época de la vida en que el estado de nuestro cabello, nuestra piel y nuestra figura nos hacen bellas;y, en cambio, hay otra en la que estar bella significa tener que hacer algo. Para estar bella cuando has dejado de ser joven, tenés que ser valiente; lo cual significa hacer lo necesario incluso cuando te aterre.
Tenés que aceptar retos, superar los momentos difíciles y aguantar al pie del cañón en situaciones en las que una persona de menos valentía habría tirado la toalla. Era más fácil cuando solo había que ponerse el vestido adecuado.


Ganás coraje al ocuparte de esas pequeñas cosas que preferirías postergar: pedir hora para el dentista, arreglar todo el papeleo o limpiar el garage este fin de semana, en vez de esperar otros seis meses.
Ganás valentía cada vez que abrís el intimidatorio sobre de aspecto oficial antes que la consabida felicitación de cumpleaños con un cheque en el interior. Sos todo lo valiente que se puede cuando te enfrentás al ratón de la cocina, al ruido en el pasillo, o a la reunión con tu jefe con la mayor serenidad posible, sobre todo si te considerás una persona básicamente valiente salvo cuando se trata de roedores, ruidos y figuras de la autoridad.



Protagonizá pequeños actos de arrojo y osadía; luego, cuando tengas que ponerlos en práctica, sabrás como hacerlo. La valentía no es solo una atractiva cualidad; eso es lo de menos. Es algo indispensable para desenvolverse en la vida. Cuando tengas que hacer frente a una enfermedad, en tu persona o en la de alguien cercano a vos, vas a necesitar todo el coraje, toda la resistencia y toda la determinación que puedas emplear. Si muere un ser querido, podés venirte abajo o rehacerte. La valentía es el pegamento. La adquirirás con la práctica y obserbando a quienes hacen gala de ella; la forjarás ayudando a alguien que necesita mucho coraje cuando vos solo necesitás un poco; harás acopio de ella cuando hagas lo que tenés que hacer, estés asustada o no; te asegurarás de no quedarte sin valentía cuando tengas fe en algo grande, en un proceso o en un programa  razonable de tus posibilidades.


ACTO REJUVENECEDOR: En las próximas veinticuatro horas, tendrás la oportunidad de demostrar tu valentía. No la dejes escapar.

Fuente: Cada día más joven. Victoria Morán.

jueves, 29 de octubre de 2015

Preparate un batido de belleza

Un batido puede ser una deliciosa ración de salud y belleza. Usá los licuados como una sencilla y sabrosa manera de introducir frutas variadas y algunos alimentos energéticos en tu cuerpo. Estos cremosos licuados casi siempre salen bien, y nunca tienen porque ser los mismos. La receta básica que sigue puede modificarse sustituyendo el jugo de manzana por leche descremada, leche de soja, leche de almendras o yogurt; o, si lo vas a servir como desayuno y no de postre, agregale nutrientes en polvo, germen de trigo u otros suplementos. Cuando prepares la receta original, pensá que cada porción contiene 116 calorías, 1 gramo de proteína, 27 gramos de carbohidratos y nada de grasa.

Licuado de frutilla

Ingredientes:
1 banana grande, cortada en rodajas de 2,5 cm
1 taza de frutillas
1/2 o 1 taza de jugo de manzana sin azúcar

Preparación:
Introducí los trozos de banana y frutilla en la licuadora con media taza de jugo de manzana. Triturá a máxima velocidad hasta que la mezcla quede compacta y cremosa. Si lo necesitás, añadí un poco más de jugo para terminar de licuar la fruta. Da para dos porciones de postre. Servir enseguida.



ACTO REJUVENECEDOR: Preparate un batido para desayunar mañana.

Fuente: Cada día más joven. victoria Morán.

martes, 27 de octubre de 2015

La edad de la oportunidad

En los últimos años, los cirujanos plásticos y los doctores especializados en alargar la la juventud se refieren a la cuarentena y la cincuentena como "el corredor de la juventud", la mejor edad para hacer cambios que nos mantendrán jóvenes por más tiempo. La antigua tradición curativa del ayurveda también sostiene que la juventud acaba a los sesenta y que cuidar la salud antes de esa edad es lo más parecido a un auténtico "seguro de enfermedad" para los años que están por venir. Esta edad de la oportunidad es ese momento intermedio en el que damos ligeras señales de envejecimiento. Algunas pueden ser reversibles (existen diferentes maneras de rejuvenecer) y otras pueden frenarse por un tiempo o, al menos, atenuarse.


Un cambio en la dieta a esta edad podría, por ejemplo, prevenir la diabetes de tipo II, mientras que esperar a hacerlo más tarde podría representar la hercúlea tarea de curarla. Y si una mujer se somete a un lifting a los cincuenta, dicho procedimiento le resultaría menos traumático que a los sesenta. En general, se trata de un concepto optimista: justo cuando empezamos a recibir felicitaciones de cumpleaños para cuarentonas, entramos en la edad de la oportunidad. También hace de los años pre y post menopáusicos el momento perfecto para invertir en nuestro futuro.


Esto no quiere decir que si rondas los sesenta o los setenta o los ochenta no puedes rejuvenecer; al contrario: el cuerpo y la mente tienen una capacidad de recuperación asombrosa. No hace mucho leí algo sobre un estudio que aplicaba un programa de entrenamiento con pesas a personas de unos noventa años de edad y realizaban un seguimiento de la sorprendente habilidad de los individuos en cuestión para desarrollar la musculatura; esto significa que la edad de la oportunidad se extiende al infinito para quien quiere sacar provecho de ella. También creo que es posible usar la mente para alargar tu propia edad de la oportunidad, y eso es lo que busca la afirmación de hoy. En términos estrictamente físicos, cuanto más cerca te encuentres de la edad de la oportunidad, menos esfuerzos tendrás que hacer; así que si ahora estás en esa edad, aprovechala. Si tienes amigas que compartan tu situación pero que tal vez no le vean ninguna ventaja, háblales de la oportunidad que se les presenta.


PALABRAS REVITALIZANTES: Estoy en la edad de la oportunidad, y le sacaré el máximo provecho.

Fuente:  Cada día más joven. Victoria Morán.

lunes, 13 de julio de 2015

Posa como reina, deslízate como una bailarina!

Si te dijeran que puedes parecer tres kilos más delgada y cinco años más joven en un abrir y cerrar de ojos... Lo creerías?


Nuestras madres tenían razón: Cuánto mejor nos vemos al sentarnos derechas, adelantando la barbilla, cuadrando los hombros!

Ver una mujer o un hombre elegante enseguida llama la atención; poco nos importa su peso o su edad. Se mueven con garbo y le dicen al mundo que son alguien, que tienen presencia.
Enconvarse comprime los órganos internos, impide respirar hondo y pone en peligro la integridad de la columna vertebral. Quienes se paran así parecen tristes, abatidos, o vagos!
Cuando te paras y sientas derecha pareces seguridad de ti misma (lo seas o no).
Fíjate en este momento en tu actitud... cómo estás sentada? Están tus hombros y caderas alineados y relajados? No se trata de juzgar tu postura, sino de tomar conciencia en lo que debemos cambiar. A veces una mala postura y un andar indiferente son indicio de depresión o de una profunda tristeza. 

Y qué hay de los tres kilos?!

Cuando te paras derecha estiras tu torso (beneficio adicional: pareces más alta), adelantas el pecho y te obligas a meter panza. Además tu andar se vuelve más elástico y rítmico, lo que te rejuvenece aunque no hayas tenido esa intención...

Entonces... Qué esperas?

  1. Tus orejas deben estar a la altura de tus hombros mientras miras al frente
  2. Verifica que tu cuerpo esté erguido
  3. Los hombros deben estar ligeramente hacia atrás, es decir, saca tu pecho hacia afuera
  4. Contrae el abdomen. Esto además de hacerte ver más delgada, mejora tu postura
  5. Mantén tu cuerpo estirado; tu barbilla paralela al piso y ligeramente hacia arriba
  6. Da pasos moderados. Ni muy cortos o demasiado largos
  7. Lleva un ritmo entre tu brazo derecho y tu pie izquierdo y viceversa
Si a esto le añades una actitud positiva y mirar siempre de frente, no sólo te ayudará a mejorar la alineación de tu columna y huesos, además ganarás más confianza en ti misma. ¡Haz la prueba y siéntete mejor!

jueves, 9 de abril de 2015

Aromaterapia

Los inconfundibles aromas de aceites volátiles vegetales se han utilizado con fines terapéuticos desde los tiempos de los faraones, y estudios recientes han demostrado que son desestresantes de primera, útiles para reducir la presión arterial, aliviar la tensión muscular y estabilizar el rítmo cardíaco.


 Los aceites esenciales, esas cautivadoras fragancias usadas en aromaterapia, son tan potentes que nunca deberían aplicarse sobre la piel sin diluir. La lista de aceite esenciales que las mujeres embarazadas no deben inhalar es tan larga que las embarazadas deberían abstenerse de utilizar los aceites esenciales. Hechas éstas advertencias, empezá tu aventura aromática comprando aceites esenciales puros por separado o mezclados. 



Algunas fragancias que deberías probar: 


  • Para calmarte, relajarte y aliviar el estrés: lavanda, vetiver, petit-grain e incienso.
  • Para despertar y aumentar la energía: eucalipto, ilang-ilang, limón y mandarina.
  • Para levantar el ánimo: albahaca, geranio, pachuli y neroli.
  • Para aumentar tu autoconfianza: pomelo, jengibre y bergamota.
  • Para crear una atmósfera romántica: jazmín, sándalo, rosa y cedro.

Utilizar aceites esenciales para perfumar una habitación puede levantar el ánimo de cualquiera que entre en ella.
Para disfrutar de la aromaterapia mientras te das un baño, poné entre seis y diez gotas de aceite esencial en una cucharada de aceite vegetal y remueve la mezcla en una bañadera totalmente llena.
Darse un baño con unas cuantas gotas de aceite de lavanda antes de ir a dormir y aplicar un par de gotas directamente sobre la almohada es como tener un coro de ángeles a tu entera disposición.


Fuente: Cada día más joven. Victoria Morán.

miércoles, 28 de enero de 2015

Sombreros



Durante la estación del verano, más que nunca debemos protegernos de los rayos solares.

La piel del rostro es muy sensible. Debemos cuidarla con un buen protector solar y los sombreros se convierten en aliados en éste cuidado.


Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir nuestro sombrero ?
  • Optar por texturas que generen circulación de aire.

  • Tener en cuenta nuestra estatura y talla general.


Si somos bajitas:
Usamos sombreros con ala angosta, ya que el ala ancha tiende a bajar la estatura de las personas.

Si somos altas:
Podemos lucir sombreros de ala ancha.

Tipos de sombreros


  • Tener en cuenta nuestro tipo de rostro.

Si tenemos rostro alargado:
Optaremos por sombreros de copa baja.

Si tenemos el rostro redondo o estamos con exceso de peso:
Debemos evitar los sombreros con formas extremadamente circulares, evitar copas muy redondas.
Optar por alas angulosas, líneas más cuadradas. Evitar formas que sigan redondeando la cabeza para estilizar el rostro.



El sombrero es un accesorio que nos brinda protección y es el complemento ideal para nuestro look veraniego. 


Paula Estay: Asesora de Imagen.